El Hornillo como era hace cien años

El Hornillo es uno de esos pueblos que han mantenido sus tradiciones, pero no tanto como para que sus vecinos sigan vistiendo las ropas que llevaban los habitantes de este pueblo del valle del Tiétar a principios del siglo pasado. Por ello, no es de extrañar que los viajeros que han pasado este mes por este municipio se hayan visto sorprendidos por los habitantes de esta ciudad ataviados a la usanza de hace un siglo. Tampoco es extraño que estos viajeros presenciaran escenas que se ven prácticamente en las ciudades, como mujeres lavando ropa en los fregaderos o ganado en las calles. Y no porque aquí se vuelva a poner de moda la ropa del siglo pasado o porque los habitantes de este municipio se hayan vuelto nostálgicos del pasado. Detrás de este viaje en el tiempo se esconde un proyecto audiovisual, en este caso un documental concebido y dirigido por Benjamín Pérez, producido por la asociación La Riskera y guionizado por Iván Pérez.

Un docudrama titulado «La Lavandera» con Mónica Arroyo y en el que también se veía a los ciudadanos como actores voluntarios. Además, Marga González formó parte del equipo técnico y en este caso de la postproducción, escenografía y casting, mientras que la producción, sonido, imagen y edición estuvieron a cargo de Isabel y Simón Fernández. Finalmente, en este proyecto audiovisual grabado en El Hornillo este mes, la voz en off estuvo a cargo de Joel del Castillo.

La Lavandera, cuyos creadores prevén estrenarlo a mediados de agosto próximo, es el primer documental sobre las leyendas y sucesos de El Hornillo, subrayando el director que detrás del diseño de vestuario que plasma este trabajo documental, hubo un trabajo arduo y riguroso. De hecho, explican desde el equipo técnico de Lavandera, para recrear cómo era El Hornillo hace más de un siglo se utilizó la documentación gráfica del fotógrafo Otto Wunderlich, que sirvió de base para la reproducción de los trajes de 1917.

Además, los lugares presentados en este docudrama también son de la misma época. Así, la casa de la protagonista se remonta a estas fechas y se han recreado otras para ayudar al espectador a viajar en el tiempo y descubrir la leyenda de la lavandera de El hornillo o El charco de las Telas.

Entre las leyendas que reproduce este documental y que, además, le da título, está la de la joven Eloísa, quien al parecer era la hija más hermosa de El Hornillo y también muy trabajadora. Tanto es así que el día de la fiesta, cuando todos sus vecinos dejaron de lado sus labores en el campo, ella decidió, con un gesto un tanto codicioso, subir al barrio Los Roperos a hacer las labores y ganar el dinero que necesitaba. Allí trabajó hasta el mediodía luego de tender su ropa a secar sobre las piedras blancas, como todas las mujeres, decidió darse un baño en estas cristalinas y refrescantes aguas de este lugar. Cuando hubo terminado, escuchando al fondo el sonido festivo de las campanas, se acostó en una de estas piedras a descansar, durmiéndose y sin despertarse nunca porque Dios la había castigado “por preferir trabajar y disfrutar en este lugar en lugar de honrar al Señor”. Cuenta la leyenda que esta joven a veces se aparece a los extraños en este lugar donde los habitantes saben muy bien dónde está la piedra donde se durmió la joven a quien apodan «la muerta».





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