el artículo de la muestra Emilio Martín en el que relata su difícil experiencia de…


42 PUNTOS

Este es el número exacto de grapas que necesitan los cirujanos para cerrar la herida resultante de la operación.

Emilio Martín, convaleciente

La vida te cambia de la noche a la mañana. El 5 de marzo fui a urgencias con un fuerte dolor en la parte superior derecha del abdomen. La vesícula biliar estaba limpia, pero había algunas manchas en el hígado que requerían más investigación.

Una resonancia urgente que no era tan urgente como a uno le hubiera gustado, Junto con una serie de síntomas, desencadenaron una serie de pruebas que finalmente determinaron que estas lesiones contenían células compatibles con colangiocarcinoma (cáncer de las vías biliares) y, por lo tanto, era necesario extirpar el lóbulo izquierdo del hígado, donde se alojaban estas masas.

El lunes 17 fui al quirófano y además de este trozo de hígado, también se ha limpiado un poco mejor toda la zona.

Después de 6 horas de cirugía, 48 horas en sala de recuperación y 72 horas en planta, puedo decir que estoy bien, con muy pocos analgésicos y cada vez estoy más cerca de irme a casa.

Hay otra manera. Todavía no tenemos un diagnóstico definitivo. (Eso lo tendremos una vez que hayamos analizado todo lo que me han quitado) y la incertidumbre es pesada. He hecho y seguiré haciendo todo lo que esté a mi alcance para acabar con esta pesadilla de la mejor manera posible, pero ya no dependerá de mí.

Quiero agradecer:

– Jesús Barroso, porque si no hubiera estado ese día en urgencias, no sé cómo hubiera terminado.

– María Soto (médico de urgencias del hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva) por su implicación en la fase inicial del proceso y por poner la máquina en marcha.

– A mi médico de familia, Eduardo Pérez Razquín, por su constante interés y seguimiento.

– El equipo de digestión que me atendió de la HUJRJ (Marta Maraver, Ana Torres y Alberto Naranjo).

– A Marcos Alba, mi cirujano. Porque te lo tomaste como algo personal. Nunca podré compensar lo que has hecho por mí estas últimas semanas.

– A todo el personal de la HUJRJ que, de una forma u otra, se implicó en mi estancia, tratamiento y recuperación.

– A mi mujer, Alvichu López, por todo. Creo que no puedes ser más claro y conciso.

– De mi madre. Más del mismo tipo.

– Para mi familia, amigos y conocidos. Porque he respetado que hemos querido usarlo en privado hasta ahora y estaba allí cuando lo necesitábamos.

No sé qué me depara el futuro, pero lo que sí sé es que viviré mi vida de manera muy diferente en muchos sentidos.

Creemos que somos intocables hasta que te encuentras en una situación como esta y te vuelves completamente vulnerable en menos de un segundo.

gracias a [email protected] por venir aquí y gracias también por los mensajes que dejas.

«COSAS QUE HACER ANTES DE MORIR: EN VIVO»

En el hospital, reanudación de movimientos.
En el hospital, reanudación de movimientos.



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