Elogio contra la fuga de cerebros

La fuga de cerebros, también conocida como fuga de cerebros, ocurre cuando personas altamente educadas y con formación profesional migran a otros lugares o países en busca de oportunidades. Lo hago principalmente por motivos económicos y profesionales.

Celia Aurora Alonso Digón, recién licenciada en Derecho en León, defiende este fenómeno y pide una mayor atención a los jóvenes.

Como madre abogada, Celia Aurora tenía una visión muy clara de cómo sería su carrera: «Siempre me ha gustado el tema de la diplomacia y los idiomas extranjeros, pero cuando terminé la carrera de derecho descubrí mi pasión por ayudar a las víctimas y tomar cuidarlos”, explicó.

La alumna de Leo comenzará la preparación para el examen de fiscal en septiembre y dice que “aunque me fue bien en la carrera, eso no quiere decir que pase lo mismo con las oposiciones”.

La constancia y la costumbre, nos asegura, son el secreto de estas excelentes notas. Aunque no ha sido fácil y ha tenido que sacrificar tiempo con amigos y familiares, la licenciada en derecho dice estar «muy satisfecha y orgullosa de su trabajo».

Sin embargo, a pesar de sus treinta títulos de honor, encuentra que pocos maestros lo han ayudado en sus estudios. «Ule es una universidad pequeña, a menudo había diez personas en la clase que asistieron el año pasado. Lástima que solo era un número más», dice.

Celia Aurora no cree que su experiencia con el resto de actividades universitarias haya sido menor a pesar de su dedicación al estudio. “Iba a spichas y fiestas como el resto de la gente, pero siempre fui una persona más tranquila y no necesitaba salir los jueves, viernes y sábados”.

En cuanto a competencia o «envidia», Leonesa asegura que no ha encontrado nada parecido. «Tuve mucha suerte y me lo pasé muy bien».

«Los amigos que haces mientras corres son esenciales». Celia Aurora se siente segura con ellos. «Nadie nos ha dado nada, pero es imposible hacer todo solo». Las becas y las fraternidades son importantes para estudiar en un ambiente estable.

Gracias a los honores, su experiencia universitaria fue económicamente más llevadera para su familia. Por cada diez que recibía, al año siguiente le salía una asignatura gratis. Además, sus calificaciones le valieron una beca de colaboración.

Celia Aurora se describe a sí misma como exigente, resiliente y trabajadora, pero no dotada. “A fuerza de sacrificio y esfuerzo, nada es imposible”, deja como mensaje con la esperanza e ilusión de ser un ejemplo para todos los iniciados en la ley.

Su proyecto de grado (TFG) involucró mucho más trabajo del esperado y lo describe como difícil, «pero está bien si se hace sobre un tema que no es difícil». Los temas que cubrió son la libertad sexual, los delitos sexuales basados ​​en sustancias químicas y la perspectiva de género. Con una nota final de 9,1 en el TFG, Celia Aurora se licenció en Derecho.

«Tuve que aprender a separar mis problemas personales de mi vida académica, y eso es más fácil decirlo que hacerlo», explica.

Al luchar y rechazar la procrastinación, no es necesario tener un cerebro privilegiado para ser una persona de honor.

A partir de ahora, el leonés pasará un más que merecido verano de relax antes de retomar sus estudios en septiembre para las oposiciones.



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